Crónicas de la esclavitud

lunes, 17 de marzo de 2008

la jornada es larga y el cansancio impide pensar bien y hacer lo que los tiranos piden. Las marchas forzadas me están llevando al límite de mi cordura, y temo que pronto ese límite ya no exista. Escribo esta carta en una servilleta y con algo grafito que encontré por azares del destino, para que mi historia en este aislado lugar sea conocido por quien la encuentre, si es que la carta tiene más suerte que yo y logra salir de aquí.

los tiranos exigen que lleguemos antes incluso de lo que ellos llegan, quieren que todo esté listo para su llegada cada día. La unica forma de tenerlo a tiempo es levantarnos de madrugada y trabajar hasta ya entrada la noche... de seguir así, el cansancio acabará conmigo

las horas pasan lentas en el obscuro abandono de pemex... espero con ansias la hora de la comida, por ser el único momento en el que los crueles tiranos de aquí nos permiten distraernos con las pocas cosas que hay aquí para alejar nuestras agotadas mentes de la tortura...

el tiempo para comer he terminado y no quiero sufrir los 20 azotes de castigo por no empezar a trabajar... debo dejar de escribir, hasta que consiga otra servilleta

=============================================

hoy sucedió un evento increíble. Encontré una servilleta bajo el montón de heno que los tiranos me dieron como cama. Al principio pensé que podría escribir en ella, pero me sorprendí al ver que tenía algo escrito, y además, era una respuesta a la crónica anterior.

Al principio pensé que estaba alucinando y que mi cordura por fin se había rendido a la volunta de los crueles señores de aquí. Decidí confiar en mi compañero de celda, una rata llamada Adidas, y le mostré la servilleta, esperando que no se la mostrara a los tiranos.

Adidas también vio que la servilleta tenía algo escrito, y después se fue a jugar cricket con unos amigos. Parece que las ratas se divierten mucho aquí... quisiera estar en su situación, pero por lo pronto me consuela el saber que aún no pierdo la razón.

Ahora me pregunto cómo llegó aquí esta respuesta a mis crónicas. Por momentos, temo que sea un truco de los amos de este lugar, una forma más de engañarme para que los siga ciegamente, pero eso no tiene sentido, ya que el mensaje está lleno de esperanza, e incluso me parece que tiene un dibujo o imagen de alguna forma, pero no lo puedo ver porque se maltrató durante el viaje a este obscuro calabozo que ahora es mi hogar.

Las marchas forzadas continúan y además uno de los tiranos dice que pronto tendré que demostrar que merezco vivir. Será un examen difícil, y abrazo la idea de fallar a propósito para terminar con este sufrmiento. Pero aún no tengo que decidir nada, todo será dicho el día de la prueba

=============================================

Finalmente sucedió. La esclavitud y el aislamiento llevaron a alguien hasta el límite y se rindió... o tal vez fue lo contrario. Su voz se alzó fuerte cuando renunció a esta a tortura, y la furia de los tiranos no se hizo esperar. Se ha ido y no sabemos a dónde.

Adidas y yo creemos que está en un lugar mejor. Ambos aún pensamos que existe un mundo más allá de estas paredes de cubículo, y las servilletas que nos llegan de fuera lo confirman.

Soñé con ese mundo. Soñé que era libre por 2 días, sin tiranos y con mi libre albedrío... no había cama de heno y en vez de eso había un mundo para conocer. Ahí las ratas son malas. Hice prometer a Adidas que cuando salgamos de aquí él no será una rata mala... a cambio, le daré un puesto importante en el nuevo orden mundial que regiré cuando seamos libres... si es que algún día lo somos.

Hoy me cambiaron de mazmorra y Adidas decidió cambiarse conmigo. De aquí podemos ver hacia afuera un poco y creo que será más fácil enviar las servilletas sin que los tiranos lo noten, gracias a la red de mensajería de las ratas.

=============================================

No ha habido mucho que contar en estas mazmorras desde el anuncio de las marchas forzadas que están por venir, porque los obscuros señores de pemex están ocupados preparando todo para la larga tortura, y eso nos ha mantenido un poco lejos de sus pensamientos.

Además, Adidas ha estado fuera en misiones de reconocimiento. Lleva 2 días ya buscando una forma en la que podamos escapar de aquí, pero la mayoría de las rutas de escape que ha encontrado implican que yo salga en una bolsa para cadáveres. Dice que para una rata es muy fácil entrar y salir, pero tratándose de un humano, está cañón.

Así que la única opción que tengo para salir de aquí es convertirme en rata, y suena más sensato cada vez que lo pienso, pero sin antídoto, me quedaría así para siempre. Cuando digo eso, Adidas se molesta y dice que no ve qué podría tener de malo, pero a mí me gusta ser persona y es necesario que siga así para que logremos nuestros planes del nuevo orden mundial.

0 terrícolas: