Esto fue escrito hace algunos años por Isaac Asimov, con su habitual humor ácido:
La gente tiende a confundirnos ya que ambos escribimos historias cerebrales en las que las ideas científicas tienen más importancia que la acción.
Muchas jovencitas me han dicho: “Oh. Dr. Asimos, no creo que El Fin de la Infancia esté a su altura habitual” Y siempre respondo: “Bueno querida, por eso la escribí bajo seudónimo”.
Arthur y yo compartimos puntos de vista similares sobre ciencia ficción, ciencia, asuntos sociales y política. Nunca he tenido ocasión de estar en desacuerdo con él en ninguna de estas cosas, lo cual es un crédito a su preclara inteligencia.
Hay, desde luego, algunas diferencias entre nosotros. Él es calvo, es unos dos años más viejo que yo y ni de lejos es tan apuesto, pero está endiabladamente bien para ocupar el segundo sitio.
Desde el principio, Arthur estuvo interesado en la ciencia ficción y en los aspectos más imaginativos de la ciencia, fue un devoto pionero de la cohetería y en 1944 fue el primero en sugerir el uso de de los satélites de comunicaciones en un documento científico serio.
Se volvió a la escritura de la ciencia ficción y su primera historia publicada en una revista estadounidense fue Loophole en el número de abril de Astounding Science Fiction. Tuvo un éxito inmediato.
Arthur admite alegremente que era llamado “Ego” por sus compañeros de escuela, sin embargo, es una persona increíblemente brillante que escribe ficción y no ficción con igual facilidad. A pesar de su ego, es una persona extremadamente encantadora y nunca he oído una mala palabra dirigida seriamente contra él, aunque he dicho muchas cosas malas contra él sin seriedad y viceversa. Él y yo tenemos el mismo trato burlón e irrespetuoso que tengo también con Lester del Rey y con Harlan Ellison. Veo que con frecuencia las mujeres se alarman con el trato que nos dispensamos pero no parecen entender el lazo masculino en el cual una expresión como “¡Hola, vieja mula!” se traduce: “¡Cómo estás mi querido y encantador amigo!”. Pues bien, Arthur y yo hacemos lo misno, pero en inglés formal, esforzándonos por incluir una cucharada de ingenio. Así, cuando un avión se estrelló, sobreviviendo aproximadamente la mitad de los pasajeros, sucedió que uno de los sobrevivientes mantuvo la calma
durante los peligrosos intentos de aterrizaje leyendo una novela de Arthur C. Clarke y esto se dio a conocer en un periódico.
Arthur, como es su costumbre, imprimió cinco millones fotocopias del artículo para enviarlos a todos sus conocidos así que me llegó una copia con su letra: “¡Qué pena que no estuviera leyendo una de tus novelas, se habría dormido durante toda la horrible experiencia”.
En seguida contesté a Arthur con una carta que decía: “Al contrario, la razón que tuvo para leer tu novela fue pensar que si el avión se estrellaba, la muerte llegaría como un bendito alivio”.
Sospecho que Arthur es uno de los más ricos escritores de revistas de ciencia ficción, pues ha escrito una gran cantidad de best-sellers y ha estado involucrado en varias películas, incluyendo la primera de las películas espectaculares de ciencia ficción, “2001, Una Odisea Espacial”.
Estuvo brevemente casado en una ocasión, pero desde entonces ha llevado una confortable vida de soltero. En una época fue un ardiente practicante del buceo autónomo y de hecho, casi muere durante una de sus zambullidas.
Comentarios de Isaac Asimov sobre Arthur C. Clarke
sábado, 22 de marzo de 2008
en 16:49
Etiquetas: asimov, autores, ciencia ficcion
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