Walter, del blog Sin exordios nos invita a publicar el Manifiesto por la Solidaridad. De la misma manera, invito a todos a compartir este mensaje solidario y a publicarlo también en sus blogs, a difundirlo por todos los medios de comunicación posibles. Nos gustaría que cada blogger, cuando coloque en su blog este Manifiesto, recuerde lo que pensaba Gandhi: "Casi todo lo que realice será insignificante, pero es muy importante que lo haga" y también que: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena”.
MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD
QUIENES SOMOS:
Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular de la cual emanan los poderes del Estado. Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas. Este manifiesto tiene vocación de universalidad y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúen en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello, la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en los que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.
A QUIÉNES NOS DIRIGIMOS:
Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países, así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos, económicamente, de la Tierra.
LES MANIFESTAMOS:
1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a un altísimo grado de injusticia y desigualdad, de hambre, pobreza y desnutrición.
2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacemos libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tenemos esos derechos, desde el mismo instante de nuestro nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de nuestros países.
3.- Que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.
4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes, el final de tal estado de cosas.
5.- Que el presente Manifiesto no es un Manifiesto utópico, menos aún político, ni se pretende con el mismo, la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, tampoco menoscabo alguno del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.
POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:
1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.
2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por las Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.
3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos estableciéndose un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria y de bienestar común.
4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU, de obligado cumplimiento para los países desarrollados.
5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, u otra similar, a las transacciones comerciales internacionales de tal forma que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.
6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas.
En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.
Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad para juntos construir un mundo mejor y más justo, suscribo este manifiesto el 30 de enero de 2009.