domingo 15 de junio, 05:56 AM
MAASTRICHT, Holanda (AFP) - Las relaciones amorosas entre humanos y robots dejarán de ser dentro de algunas décadas materia de ciencia ficción, afirman investigadores que prevén que las máquinas con "emociones" y "personalidad" sean una realidad para el año 2050.
Estos científicos no hablan sólo de sexo mecánico. "Estamos hablando de relaciones de amor, calculo que esto puede ocurrir dentro de 40 años", asegura a AFP David Levy, autor del libro 'Amor + sexo con robots', quien asiste a una conferencia internacional en la Universidad de Maastricht, en el sureste de Holanda.
"Será posible cuando haya robots que tengan emociones, personalidad, conciencia. Podrán hablarnos, podrán hacernos reír, podrán decirnos que nos aman, así como un humano podría decirte ahora: te quiero", añade.
Robots que sirven como juguetes sexuales invadirán el mercado dentro de unos cinco años, predice Levy, quien habla de "una especie de muñecas sexuales optimizadas, superiores a las que se venden en la actualidad".
Estas tendrán un discurso electrónico y sensores que les capacitarán para emitir "sonidos agradables" cuando los humanos acaricien sus "zonas erógenas".
Pero fabricar robots que se conviertan en parejas de verdad llevará un poco más de tiempo ya que la principal dificultad de los inventores es perfeccionar el arte de la conversación en estas máquinas.
Los científicos trabajan en materia de personalidad artificial, emoción y conciencia, dice Levy, y algunos robots parecen ya como si estuviesen vivos.
"Pero para las relaciones amorosas el asunto es completamente diferente. En las relaciones amorosas hay muchas cosas más que son importantes. Y la más difícil de todas es la conversación", añade.
"Usted desea que su robot sea capaz de hablarle de cosas interesantes; quiere una pareja que tenga intereses similares a los suyos, que le hable de una manera que le guste, que tenga un sentido del humor parecido al suyo", explica el experto.
El campo de la conversación entre humanos y robots es crucial para fabricar robots de los cuales podamos enamorarnos, pero está muy atrasado con respecto a otras áreas de desarrollo, dice el autor.
"Estoy seguro que ello ocurrirá dentro de unos 40 años, tal vez antes. Encontraremos robots, una pareja para conversar, nos hablarán y nosotros tendremos gusto en conversar con ellos, como si se tratara de verdaderas personas. Estoy seguro de eso", afirma.
La explosiva tesis de Levy, cuya publicación ha causado agitación en la comunidad científica, ha planteado una serie de complicados interrogantes de orden ético.
El académico británico Dylan Evans señala la paradoja inherente a cualquier tipo de relación con un robot.
"Lo que es absolutamente crucial con el sentimiento del amor es la creencia de que el amor no es incondicional ni eterno. Los robots no pueden escogerlo a uno, no pueden rechazarte. Esa relación se puede convertir en algo muy tedioso, y podemos imaginarnos al humano volviéndose cruel hacia su indefensa pareja", dice Evans.
Un robot podría quizás ser programado para tener una voluntad propia y capacidad para rechazar a su pareja humana, "pero en ese caso será muy difícil encontrar quien compre este tipo de máquinas".
Algunos advierten que estas máquinas podrían ser incontrolables.
"No hay que exagerar las posibilidades. En la actualidad, la inteligencia artificial que somos capaces de crear es equivalente a la de un niño de un año", dice por su parte el investigador holandés Vincent Wiegel, de la Universidad Tecnológica de Delft.
Sin embargo Levy es optimista. Está convencido de que los robots dignos de amar aparecerán, y serán beneficiosos para la humanidad.
"Hay millones de personas en el mundo que están solas, quizás porque son tímidos, feos o tienen problemas psicológicos, de personalidad, o sexuales. Siempre habrá millones de personas incapaces de tener relaciones satisfactorias con otros seres humanos, y para ellos la alternativa no es ¿prefiero relaciones con humanos o con un robot? No, la alternativa para ellos es entre la soledad absoluta o la relación con un robot", dice.
En 2050 su amante podría ser... un robot muy sensible
lunes, 16 de junio de 2008
en 9:25 0 terrícolas
Etiquetas: ciencia, ciencia ficcion, robots, tecnologia
Genera Indiana Jones malestar en Perú
lunes, 2 de junio de 2008
Los peruanos expresan su incomodidad de que la música que acompaña la cinta, ambientada en Perú, está conformada por rancheras de México
Grupo Reforma/AFP
Lima, Perú (28 mayo 2008).- La última aventura del héroe de culto Indiana Jones, que bate récords de taquilla en el mundo, generó malestar en Perú, donde se ambienta la película, debido a errores como que el mexicano Pancho Villa enseñaba el quechua, el idioma de los incas.
Los espectadores que acuden a ver Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal se sorprenden cuando en la cinta se dice que Pancho Villa, el héroe de la revolución mexicana, y sus amigos hablaban quechua, el idioma de los antiguos peruanos.
"Eso es una barbaridad", declaró Hugo Neyra, director de la Biblioteca Nacional del Perú.
A la salida de las salas, los cinéfilos peruanos expresan su incomodidad ante el hecho de que la música que acompaña a las aventuras, ambientadas en Perú, del arqueólogo Indiana Jones está conformada por rancheras, típicas de México.
A ello se agrega que hay guerreros mayas que hablan quechua en la selva peruana, región supuestamente plagada de arenas movedizas, con insaciables hormigas que devoran a humanos, y enormes cataratas que en realidad se encuentran en Hawaii.
Aunque quizá uno de los mayores errores de la cinta consiste en que sitúa la pirámide de Chichen Itzá, ubicada en México, en medio de la Amazonia peruana.
El historiador Manuel Burga, ex rector de la Universidad de San Marcos, la más antigua de América, comentó que, aunque se trate de una película de ficción a los creadores del personaje del látigo, Steven Spielberg y George Lucas, les faltó asesoramiento.
"Hay muchos datos incorrectos, aunque se trate de una ficción. Eso va a ser perjudicial para mucha gente que no conoce nuestro país, pues muestra un escenario peruano que no es real. No es posible que se confunda la Amazonia con la selva de Yucatán en México", se quejó Burga.
"Debió haber especialistas que investigaran previamente antes de elaborar el guión", sentenció el historiador.
Neyra hizo notar, por su parte, que muchos estadounidenses y europeos medianamente informados se darán cuenta de que es "una aberración" mezclar las culturas maya e inca.
"Ellos saben que Machu Picchu está en Cusco y que Chichen Itzá (está) en México", refirió.
En tanto, Teodoro Hampe, historiador, estimó que en la mente del estadounidense común hay un esquema según el cual todo lo que está más allá de sus fronteras hacia el sur, a partir de México, es lo mismo.
"Para ellos les da igual, es lo mismo México, Guatemala, Bolivia o Perú", acotó.
Otra de las incongruencias de la cuarta película de Indiana Jones es la ubicación de la ciudad de Nasca, en la costa sur de Perú, que la película sitúa en el Cusco, en medio de los Andes del sur peruano.
Los comentarios critican también que la trama incide en un prejuicio difundido en el exterior y rechazado por la comunidad científica internacional, según el cual la civilización andina es producto de la visita de extraterrestres.
En esa línea, casi al final del filme, emerge desde las profundidades de un palacio de oro un platillo volador.
El mensaje subliminal parece ser que los logros de las civilizaciones surgidas en América Latina son producto de fuerzas sobrenaturales y no de la capacidad de sus propios habitantes.
Etiquetas: indiana jones, mexico, películas, peru, quechuas